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Plantas de alimentos, bebidas y lácteos. Es el único sector donde la cogeneración casi siempre tiene caso, porque la demanda térmica continua ya existe y hoy no produce ni un kilowatt.
El problema de este sector
Comprar electricidad de la red y producir vapor en caldera son dos procesos separados, cada uno con sus pérdidas. La electricidad que usted compra se generó en una central que tiró como calor la mayor parte de la energía del combustible, y su caldera produce calor sin aprovechar nada del trabajo mecánico que podría dar.
La cogeneración los une. Un motor a gas mueve un generador, y el calor que ese motor tiraría —el circuito de enfriamiento entre 70 y 90 °C y los gases de escape entre 400 y 500 °C— se recupera y entra a su proceso como agua caliente, vapor o, con un chiller de absorción, agua helada.
El segundo tema de este sector no es el costo, es la continuidad. Una cámara de refrigeración que pierde suministro no produce una hora menos: produce merma. Esa cifra, y no la del recibo, es la que suele justificar el respaldo.
Red más caldera, cada una con sus pérdidas, para el mismo par de productos útiles.
Un solo consumo de combustible produce electricidad y el calor que su proceso ya necesitaba.
Las horas reales de operación de su caldera y a qué temperatura usa el calor. Nada más.
Señales de que aplica
Es el umbral práctico. Por debajo, el motor a gas se vuelve un generador caro.
Cualquiera de los tres sirve. El enfriamiento por absorción es el que más sorprende a la gente de planta.
Si hay merma medible por hora de corte, el respaldo deja de ser gasto y se vuelve comparación de números.
Tamaño mínimo para que el almacenamiento pague su propia ingeniería, cuando el caso va por ahí.
Con doce meses de facturación le decimos, sin visita y sin costo, si vale la pena medir y qué esperaríamos encontrar.
Qué hacer primero
El balance térmico manda. Antes de hablar de motores medimos qué calor usa, a qué temperatura y cuántas horas — y eso sale de su operación real, no de una hoja de datos.
Si el balance no aguanta el caso, se lo decimos ahí. Preferimos perder un proyecto de cogeneración que entregarle un motor que arranca poco y no se paga.
Si aguanta, la propuesta lleva la ingeniería térmica y la eléctrica en un solo documento, con el retorno calculado sobre su costo real de gas y de electricidad, no sobre promedios de mercado.
El costo de su gas. Un proyecto de cogeneración vive del diferencial entre lo que paga por gas y lo que paga por electricidad. Si ese diferencial se cierra, el caso se cae — y eso se modela desde el principio, no se descubre después.
Cuándo no le conviene
Si su caldera trabaja por temporadas o menos de 6,000 horas al año, la cogeneración no es para usted. Se lo decimos en la primera reunión.
Si su proceso térmico es a muy alta temperatura y no puede aprovechar calor de 70 a 90 °C ni gases de 400 a 500 °C, la recuperación queda corta y el caso se debilita.
Si su prioridad real es la continuidad y no el costo, empiece por ahí: respaldo y calidad de energía cuestan una fracción y resuelven el problema que sí le duele.
Empecemos
Mándenos doce meses de facturación de CFE. Sin visita y sin costo, le decimos qué tan grande es la oportunidad y dónde está.
En el sitio real este formulario entrega a info@gtoenergy.com marcado con la familia de servicio.